Consejos de prevención y tratamiento:
Es muy importante elegir un calzado adecuado: cómodo, de material transpirable y suave, amplio y con una suela amortiguadora a la par que flexible. Esto evitará de modo considerable la aparición de rozaduras y ampollas.
Para la sudoración se puede optar por productos que regulan la transpiración. Existen los desodorantes (que no evitan la humedad, sólo desodorizan) y los antitranspirantes que taponan en cierto grado los poros por los que sale el sudor, controlando así la humedad.
Siempre en cualquier época del año debemos procurar secarnos muy bien entre los dedos tras la ducha y en verano sobretodo limpiarlos diariamente para disminuir la sudoración y evitaremos cualquier infección por hongos debida a la humedad concentrada en los pies.
Use calzado que le permita la transpiración, a ser posible de piel o materiales naturales.
Nunca comparta toallas o calzado.
También se recomienda el uso de una lima o piedra pómez en las zonas rugosas y ásperas de los pies un par de veces por semana, con el objetivo de eliminar la acumulación de hiperqueratosis o dureza de las mismas.
Si pasas muchas horas de pie notarás que se te pueden hinchar al acabar el día, nada mejor que hacer los cuidados anteriores y mantenerlos en alto durante al menos media hora. Si no estás demasiado cansad@ masajéalos con crema haciendo movimientos circulares hasta llegar a los tobillos.
Andar descalza en casa, si vuestro suelo lo permite os ayudará a fortalecer los músculos y tendones de los pies.Cuídalos, mímalos y protégelos, también en verano.

Cuidado del calzado:
Para cuidar el calzado de napa, te recomendamos que los limpies con un trapo húmedo para quitar el polvo y la suciedad adherida, luego aplícales una crema acorde con el color de la piel, en caso de duda utiliza la crema incolora, cuando estén secos debes frotarlos con un paño para darles brillo.
Si el calzado es de nobuck, pásale un cepillo de púas suaves; si ha quedado alguna mancha debes frotarlos con un paño húmedo y unas gotas de jabón neutro.
Para calzado de ante te recomendamos el mismo sistema pero con un cepillo de púas más rígidas. Para el mantenimiento del calzado de nobuck o ante, puedes emplear aerosoles específicos, siempre teniendo en cuenta el color de la piel del zapato.